ABSENTISMO Y BUROCRACIA: OBSTÁCULOS ESTRUCTURALES PARA LA COMPETITIVIDAD EMPRESARIAL
Castilla y León es tierra de grandes empresarios. En cada provincia contamos con destacados ejemplos de familias emprendedoras que han sido capaces de poner en marcha y consolidar proyectos empresariales de referencia en sus respectivos sectores. Empresas que son, además, las principales generadoras de riqueza y empleo en su entorno —en muchos casos en el medio rural—, manteniendo así la actividad económica y la vitalidad de nuestros pueblos.
Una muestra representativa de esta realidad es la que conforma nuestra asociación, Empresa Familiar de Castilla y León, integrada por más de 180 empresas familiares cuya facturación conjunta equivale al 14% del PIB regional y que dan empleo al 6,40% de la población ocupada de Castilla y León en el sector privado.
Son empresas muy dispares, pero con un denominador común: su voluntad de seguir aportando valor a su entorno. Para ello resulta fundamental que puedan desarrollar su actividad sin trabas que mermen su competitividad.
Sin embargo, la realidad es bien distinta. A la notable incertidumbre y a las consecuencias económicas derivadas del complejo contexto geopolítico actual y de la situación política nacional, las empresas debemos hacer frente a otros dos importantes problemas estructurales que afectan directamente a nuestra actividad, ponen en riesgo la continuidad de nuestras empresas y que, lejos de resolverse, se agravan con el tiempo: el absentismo laboral y la burocracia administrativa.
Según un reciente sondeo realizado entre nuestros asociados, el absentismo se ha convertido en la principal traba para su competitividad. Su tasa se ha duplicado en apenas un año, elevándose por encima del 5%.
Los datos son elocuentes: hoy registramos 2,5 puntos porcentuales más de absentismo que durante la pandemia, circunstancia que resulta difícilmente comprensible. El repunte significativo de ausencias los lunes y viernes evidencia que muchas de ellas no obedecen a problemas reales de salud, sino a la excesiva permisividad existente en su tramitación, al no exigirse baja médica durante los primeros días de enfermedad.
Por ello, desde Empresa Familiar de Castilla y León venimos reclamando que el ejecutivo nacional adopte medidas urgentes que pongan fin al elevado porcentaje de absentismo fraudulento que padecemos, y que constituye, en definitiva, un grave perjuicio para la sociedad, para las arcas públicas y para las empresas, con consecuencias verdaderamente dramáticas respecto a su actividad y viabilidad.
Estas medidas deberían incluir: la exigencia de baja médica para todas las bajas, la facultad de las mutuas laborales para tramitar estas bajas, una reducción de las cotizaciones asociadas al absentismo o la corresponsabilización del trabajador en su coste. Sin olvidarnos del establecimiento de mecanismos de inspección efectivos para detectar las bajas fraudulentas.
Otro de los obstáculos con que nos encontramos las empresas es la burocracia administrativa; su reducción constituye otra de las prioridades estratégicas de EFCL. Se trata del segundo problema que resta competitividad a nuestras empresas, obligadas a dedicar un tiempo desproporcionado a resolver cuestiones burocráticas, lo que afecta negativamente a su operativa diaria.
El exceso de regulación autonómica, unido a la inestabilidad normativa, constituye un freno evidente a la atracción de inversiones en Castilla y León. Consideramos, por tanto, urgente acometer una simplificación administrativa real que facilite la actividad empresarial y haga más atractivo nuestro territorio.
Así lo hemos venido trasladando a los responsables políticos de nuestra Comunidad, aportando una batería de propuestas recogidas en nuestro documento "Análisis para la Mejora de los Procesos Administrativos en Castilla y León". Entre ellas figuran la adopción generalizada del silencio administrativo positivo, el impulso decidido de la declaración responsable y la creación de una Ley Ambiental autonómica que mejore la normativa estatal y permita integrar en un solo texto disposiciones hoy dispersas.
La adopción de estas propuestas permitirá reducir costes y plazos para las empresas, aumentar la seguridad jurídica y la previsibilidad, mejorar la competitividad de nuestra región frente a otras comunidades autónomas y, especialmente, mantener los centros de decisión en nuestra tierra. Porque cuando una empresa familiar cierra o se marcha por trabas evitables, no solo se pierden puestos de trabajo, desaparece el arraigo y el compromiso con el territorio.
Necesitamos que las administraciones actúen con la misma determinación y urgencia con la que las familias empresarias trabajamos cada día. Porque nuestra aspiración es clara y no admite demora: seguir generando empleo de calidad, creando riqueza compartida y construyendo un tejido empresarial sólido que vertebre Castilla y León. Nuestra región se lo merece, y nuestras empresas también.
ISIDORO J. ALANÍS
PRESIDENTE DE EMPRESA FAMILIAR DE CASTILLA Y LEÓN
