Cucarachas y medusas: metáforas para entender los nuevos riesgos de la banca

26 de octubre 2026

 

En el lenguaje financiero reciente han comenzado a utilizarse dos metáforas especialmente expresivas para describir los riesgos asociados al crédito privado y a la llamada banca en la sombra: las “cucarachas” y las “medusas”.

 

La primera expresión procede de una advertencia formulada en 2025 por Jamie Dimon, presidente y consejero delegado de JPMorgan, a raíz de los problemas de varias compañías estadounidenses altamente endeudadas. Su planteamiento era sencillo: “cuando aparece una cucaracha, cabe preguntarse si hay otras ocultas”. La segunda metáfora fue empleada posteriormente por Ana Botín, presidenta de Banco Santander, para describir determinados problemas como “medusas”: episodios capaces de provocar pérdidas o dificultades, pero que no necesariamente implican una infestación generalizada.

 

Más allá de la imagen, ambas expresiones sirven para explicar una cuestión financiera compleja. La “cucaracha” representa la posibilidad de que un problema visible sea indicio de otros riesgos todavía desconocidos. La “medusa”, en cambio, representa la interpretación más contenida: puede existir un episodio problemático e incluso producir pérdidas considerables sin que ello implique necesariamente un riesgo sistémico. Ninguna de las dos expresiones constituye una teoría económica formal. Son metáforas que ayudan a plantear una pregunta muy relevante: cuando aparece una dificultad en el crédito privado, ¿estamos ante un caso aislado o ante la manifestación de un problema más amplio?

 

La pregunta adquiere importancia por el crecimiento del crédito privado. Ciertas estimaciones declaran que este mercado alcanza entre 1,5 y 2 billones de dólares a finales de 2024 y ha advertido de riesgos relacionados con la falta de transparencia, las valoraciones de activos, el apalancamiento, la concentración y la creciente interconexión entre fondos, bancos, aseguradoras y fondos de pensiones.

 

Los acontecimientos recientes permiten comprender el significado de la metáfora. En 2025, las dificultades de Tricolor Holdings y First Brands pusieron de manifiesto estructuras de financiación complejas y problemas relacionados con garantías, endeudamiento y transparencia. La Banque de France destacó posteriormente que estos episodios mostraban cómo determinadas exposiciones podían repartirse entre bancos, fondos de crédito privado y otros vehículos financieros, dificultando la evaluación inmediata de dónde estaban concentradas las pérdidas.

 

Sin embargo, estos casos no permiten concluir por sí solos que el sistema financiero se encuentre ante una crisis generalizada. El Banco Central Europeo considera actualmente limitada la exposición directa de los bancos de la eurozona al crédito privado y señala que este mercado, por sí solo, no constituye una fuente inmediata de inestabilidad sistémica. El Banco de España mantiene una valoración igualmente prudente sobre las entidades españolas.

 

Ahí reside precisamente el interés de las dos metáforas. La idea de las “cucarachas” recuerda que un caso concreto puede revelar deficiencias que se repiten en otros lugares, especialmente cuando existe opacidad y numerosas conexiones financieras. La de las “medusas” obliga, en cambio, a no convertir cada impago en la prueba de una crisis de todo el sistema.

 

La cuestión verdaderamente importante, por tanto, no es decidir si el sistema está lleno de cucarachas o de medusas. Es determinar cuánto riesgo existe, dónde está concentrado, quién lo financia y qué consecuencias tendría una acumulación de pérdidas. En una arquitectura financiera cada vez más interconectada, la transparencia resulta tan importante como la solvencia. Porque un problema aislado puede ser simplemente eso; pero cuando resulta difícil saber cuántas veces se repite, deja de ser prudente ignorarlo.