El Efecto Hawthorne en los entornos laborales
4 Agosto de 2025
El Efecto Hawthorne en los entornos laborales:
¿Motivación o manipulación?
El Efecto Hawthorne es un fenómeno psicológico que describe cómo las personas tienden a modificar su comportamiento cuando saben que están siendo observadas. Este término proviene de una serie de estudios realizados entre 1924 y 1932 en la planta de Western Electric Hawthorne Works en Illinois, EE. UU., liderados por Elton Mayo. Los investigadores buscaban inicialmente analizar cómo las condiciones laborales, como la iluminación y los descansos, afectaban la productividad. Sin embargo, descubrieron que la productividad aumentaba independientemente de las condiciones específicas. El simple hecho de que los trabajadores supieran que estaban siendo observados generaba un cambio positivo en su rendimiento. Esto llevó a la conclusión de que la atención y el reconocimiento influyen significativamente en el comportamiento humano, más allá de los factores físicos o económicos.
En el contexto laboral, el Efecto Hawthorne ha sido interpretado como una herramienta potencial para mejorar la productividad y el compromiso de los empleados. Al sentirse observados y valorados, los trabajadores tienden a esforzarse más y a mostrar una actitud más positiva hacia sus tareas. Esto se traduce en un incremento temporal de la productividad, una mayor calidad en el trabajo realizado y una mejor adherencia a las normas y políticas organizacionales. Por ejemplo, en oficinas administrativas, la presencia de supervisores o la implementación de evaluaciones periódicas han demostrado aumentar la eficiencia y el cumplimiento de objetivos. Además, el Efecto Hawthorne puede fortalecer el sentido de pertenencia y la cohesión de equipo, ya que la atención y el reconocimiento pueden mejorar las relaciones interpersonales y crear un ambiente de trabajo más colaborativo.
No obstante, aunque los beneficios parecen atractivos, existen importantes inconvenientes que no pueden ser ignorados. El aumento de la productividad inducido por la observación suele ser temporal y, en muchos casos, artificial. Cuando desaparece la supervisión o la atención externa, el rendimiento tiende a volver a sus niveles previos. Esto plantea la pregunta de si los cambios son genuinos o simplemente un reflejo de la presión externa. Además, el uso excesivo de la supervisión puede generar una sensación de vigilancia constante, lo que impacta negativamente en la salud mental de los empleados. La percepción de estar siempre observados puede aumentar el estrés, la ansiedad y el miedo a cometer errores, creando un ambiente de desconfianza y competencia desleal. En entornos de alta presión, como call centers o sectores de ventas, se han reportado casos de agotamiento laboral y un aumento en la rotación de personal debido al estrés relacionado con la vigilancia continua.
Desde una perspectiva crítica, el Efecto Hawthorne también puede interpretarse como una forma de manipulación sutil. Al utilizar la observación como una herramienta para aumentar la productividad, algunas organizaciones pueden estar priorizando el rendimiento sobre el bienestar de sus empleados. Esto lleva a cuestionar la autenticidad de las relaciones laborales y si el interés por el bienestar de los empleados es genuino o simplemente un medio para maximizar la eficiencia. En este sentido, algunos expertos en psicología organizacional argumentan que la motivación basada en la observación es extrínseca y no fomenta un compromiso real ni una satisfacción laboral sostenible.
El Efecto Hawthorne ofrece valiosas lecciones sobre la influencia del reconocimiento y la atención en el comportamiento humano. Puede ser una herramienta útil para incrementar la productividad y mejorar el ambiente laboral, siempre y cuando se utilice de manera ética y equilibrada. Sin embargo, su mal uso puede llevar a una supervisión excesiva, estrés laboral y una cultura organizacional basada en la desconfianza. Para aprovechar sus beneficios sin caer en manipulaciones o impactos negativos en la salud mental, las organizaciones deben combinar la observación con prácticas genuinas de reconocimiento, autonomía y apoyo al desarrollo personal. Solo así se podrá lograr un entorno laboral productivo y saludable, donde la motivación sea auténtica y sostenible a largo plazo.